martes, 20 de noviembre de 2012

Gunderedo, el caudillo de los noruegos derrotado por Gonzalo Sánchez

En el 966 cien naves vikingas llegaron al cantábrico. Al mando de ellas estaba un caudillo noruego nombre Gunrod. En esos días el reino de León se encontraba con una ausencia de poder, al ser el rey heredero (Ramiro III) menor de edad. Gobernando por tanto el reino una de sus hermanas.
Los vikingos de Gunrod aprovecharon esta falta de ejercito real, para atacar Galicia tras su paso por las costas de Cantabria y Asturias. Remontando las rías y saqueando durante un año la tierra de Santiago. Después, seguramente divididos en fracciones de guerreros. Se lanzaron en busca de nuevas riquezas hacia el interior, llegando a la tierra de campos en León.
El conde Gonzalo Sánchez, los derrota en el 966. Pero la supuesta permanencia de pueblos vikingos en la zona leonesa, hace pensar que realmente no derrotó a todos los normandos. Sino que parte de estos al dividirse años atrás en diferentes grupos de guerreros. Consiguieron evitar la derrota asentándose en algunos pueblos, como Lordemanos

Gudrød o Gunrod (castellano: Gunderedo; nórdico antiguo: Guðrǫðr) fue un caudillo vikingo noruego considerado rey del mar (sækonungr) que desde sus bases permanentes en el Loira1 lanzó incursiones en las costas cantábricas de la península ibérica con cien naves armadas en el 968, asentándose en Galicia durante un año entero, y despues adentrandose al interior de Leon, completando un total de tres años de saqueos en el reino. Posiblemente Gunderedo tenía parentesco familiar, primo o hermano, con Harald II de Noruega.
En marzo de 968 Gunderedo llega a las puertas de Compostela, el obispo Sisnando Menéndez se encargó de la defensa y el 29 de marzo de 968 se enfrentó a los vikingos en la batalla de Fornelos, fue derrotado y murió de un flechazo. Los vikingos entraron en la ciudad sin más resistencia.
El conde Gonzalo Sánchez terminó con la aventura vikinga en el año 970 lanzando un ataque con un poderoso ejército que venció a los nórdicos en cruenta batalla y tras capturar a Gunderedo y los supervivientes de su flota, los pasó a todos a cuchillo. Una respuesta tan sangrienta probablemente se debió a que en el siglo X se llegó a decir que, vistos los precedentes de expediciones previas, el vikingo era peor enemigo que el moro.
 

 

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