miércoles, 21 de diciembre de 2016

Ritos iniciáticos en hermandades guerreras

Las hermandades de guerreros surgieron en Europa durante la Edad de Hierro y podemos decir que, con algunos matices, parte de su mística y su idiosincrasia pervive hoy día en algunas unidades militares de élite.
Llamadas "Druth", "Hierd" o "Hird" según la época y el lugar de origen, estos grupos armados formaban núcleos estables de guerreros que se articulaban en torno a un líder que hacía las funciones de jefe militar, político y religioso. El Hird solía estar consagrado a Wotan u Odín, de hecho este último actúa como una especie de gran líder de guerreros (Einherjar) que se hospedan en el Valhalla, su salón.
Entre el líder y los guerreros existía un fuerte vínculo de fidelidad similar a la "devotio ibérica" de los guerreros íberos de la Hispania prerromana, cuyo destino en combate estaba unido al del jefe. 

En las sociedades antiguas, ya fuera una tribu o un "Hird" el rito de iniciación para los jóvenes o "aspirantes" era el paso más importante dentro de esa comunidad pues era la culminación de un proceso selectivo donde, tras superar una serie de duras pruebas iniciáticas, el neófito era aceptado por la comunidad como un miembro de pleno derecho, simbolizado en una última ceremonia que concernía a toda la comunidad, guardando un cierto hermetismo en ella y donde era finalmente aceptado en la "manada".
Frecuentemente estas pruebas consistían en una muerte simbólica a la que seguía un renacimiento en el que el iniciado recibía un nuevo nombre.
La mitología nórdico-germánica está llena de ejemplos de ritos iniciáticos como la historia recogida en la Saga Volsunga del héroe Sigurd o el mito del dios Balder.
En Bjørnland realizamos un rito similar coincidiendo con el Solsticio de Invierno, ya que es una época de cambio y de nuevos retos. Dimos la bienvenida a los nuevos guerreros bajo nuestro estandarte y con los dioses y el resto de miembros como testigos.Tras la ceremonia se aprovechó el momento para recordar los valores que representa nuestro grupo y la responsabilidad de cada uno de nosotros en honrarlos.
Finalmente quemamos la rueda solar entre todos los presentes, cerrando así un círculo y dando comienzo a otro.

Gautar Der Kalde 







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