miércoles, 17 de junio de 2015

Los bardulos y el condado de Castilla en el siglo IX


Las Bardulias en el reino de Asturias

Ya en los tiempos de Alfonso III, el gran Rey del reino de Asturias dentro del contexto de las invasiones vikingas al norte peninsular, pues fue él el monarca que comenzó una política basada en la fortificación de todo el norte en previsión de los ataques de los temidos lordemanos. Nombró el territorio de Bardulia con el nombre de Castilla, en la cónica de Alfonso III se detalla:
Eo tempore populantur Primorias, Lebana, Transmera, Supporta, Carranza, Bardulia quae nunc appellatur Castella (...Bardulia, que ahora es llamada Castilla").
Es posible que el nombre del territorio de Bardulia, situado al norte de Burgos. Tomara el nombre del grupo étnico céltico de los bardulos. Poblaciones que originalmente se establecieron en Guipuzkoa, pero que se vieron desplazados por los vascones desde el pirineo Navarro al territorio de los caristios y autrigones. De tal forma que cuando se estableció el reino de Asturias, todas esas montañas, muy poco romanizadas, y muy poco islamizadas, aun conservaban los nombres propios de los grupos étnicos que en ellas habitaban como marca de distinción territorial; autrigones, caristios, bardulos, astures, cantabros, vascones. Esas tierras a mediados del siglo IX fueron llamadas Castilla. Una tierra que aun pertenecía al reino de Asturias, y que no sería reino independiente hasta muchos siglos después.

La organización de la Bardulia, el norte de Burgos, como marca fronteriza oriental de Asturias, frente a los Banu Qasi musulmanes de la futura taifa de Zaragoza, fue repoblando con gentes de Cantabria.
Ordoño I puso al frente a un conde, siendo el primero Rodrigo, señor de Alava, que hacia el 860 repobló de castillos la zona del Duero, y en el 865 luchó contra los musulmanes en el paso de Pancorbo, llave de la Rioja.

El segundo conde castellano Diego Rodriguez y estando aún Bardulia / Castilla bajo soberanía de los monarcas astures, edifico una línea militar de castillos desde la Rioja al rio Arlanzón. Su expansión territorial fue acompañada de su fragmentación en marcas condales: Amaya, Lantarón, Cerezo. Burgos, Lara, y Álava. Los condes estaban asignados a estas mandaciones o merindades. Y hacia el 912 el territorio castellano alcanzó frontera meridional del Duero, con Osma, Peñafiel y Sepúlvida como fortalezas destacadas. La abundancia de torres fortificadas y castillos (castra, oppida, castellum) acabó por dar nombre al territorio en cuestión con el nombre de Castilla.
Castilla estuvo vinculada desde sus orígenes al reino de Asturias como parte de su reino. Sus condes nunca fueron condes independientes hasta Fernán González, quien consiguió independizar la herencia de su condado vinculándolo a su legado, y no al de los reyes de León. Pero la realidad es que la Castilla Vetula (Castilla la vieja) no conseguiría ser un reino independiente, hasta la muerte de Fernando I, cuando cedió su hijo a Sancho el Fuerte, primer rey de Castilla de la historia.



Tipos de yelmos utilizados por los lordemanos en sus ataques a Hispania


martes, 16 de junio de 2015

Castillo de San Martín en Asturias.

Castillo de San Martín. Construido por el rey asturiano Alfonso III sobre un asentamiento previo céltico, y uno posterior romano. Muy posiblemente la construcción de este castillo fue parte de una política de fortificación de determinados lugares para prevenir o atacar a los normandos en sus incursiones. A buen seguro en un intento del monarca por defender a la capital Oviedo.


lunes, 15 de junio de 2015

Los vikingos y la leyenda de Cudillero en Asturias.

Es una leyenda vieja poco conocida en España, contada de padres a hijos, y de abuelos a nietos. Al norte del país,  en una pequeña localidad del mar cantábrico situada en la agreste y siempre gris costa asturiana. Está el bonito pueblo de Cudillero, cuyos habitantes presumen abiertamente y con cierto orgullo ser descendientes de vikingos.

Cuenta la leyenda que en la Alta edad media, reinando en Asturias el Rey Alfonso III, los normandos procedentes en aquellos tiempos de la lejana Dinamarca, se asentaron en Cudillero estableciendo un puerto base desde donde repostar sus barcos rumbo a saquear la rica Al-Andalus, o las costas de Galicia. Allí los vikingos, lejos de someter a la población nativa de etnia astur, se fusionaron con ellos y establecieron lazos de matrimonio, ayuda y comercio. 

Como dato curioso de esta posible herencia nórdica en la geografía asturiana, ha quedado el pixueto. Un dialecto único del pueblo de Cudillero que combina palabras de origen romance con otras de origen nórdico, algo raro sin duda en el norte de España, y que no tienen similitud tan siquiera con las poblaciones cercanas de la propia Asturias.


Lo cierto es que más allá de la leyenda, no se tiene certeza exacta de que los normandos establecieran un puerto en esa zona. Aunque siempre se ha especulado con la idea de que fueron varios los lugares en España desde donde los vikingos repostaban en su largo viaje desde el norte de Europa o Inglaterra, hacia Al-Andalus o las costas de Galicia. 

Estos asentamientos se suelen datar a mediados del siglo IX, puede que incluso antes, pues se especula nuevamente con la posibilidad de que hubiera normandos llegados a modo de mercenarios para combatir en los ejércitos del rey Alfonso II el Casto contra los musulmanes. Los famosos Al Magus de la crónica del musulmán Ibm Al Athir. En la que se cuenta como los ejércitos cristianos de Alfonso II estaban compuestos por vascones, gentes astures, y los polémicos al-magus.

Término referido por los musulmanes a los paganos. Pero.. ¿Quiénes eran esos paganos?, ¿Vikingos?. Lo cierto es que años mas tarde otras crónicas musulmanas emplean el mismo término: Al Magus, para describir sus combates contra los normandos llegados a Hispania.

Sea como fuere es muy posible que los asentamientos vikingos en las costas cantábricas dataran desde el principio de su llegada, a mediados del siglo IX. Y permanecieran algunos de ellos hasta principios del siglo XI. Hay numerosos datos dudosos en crónicas hispanas que hacen pensar la posible existencia de puertos o asentamientos normandos mas o menos estables en las costas, de los que no nos han llegado mucha información. 


Los ataques a los puertos daneses de la saga de Olaf Haraldsson en Hispania. O la estratagema de la reina leonesa Velasquita Fernandez para ayudar a su amigo Felix Agelazi a escapar de la ira del Rey utilizado barcos vikingos, son solo algunos ejemplos. La propia fortificación de la costa asturiana con castillos como el de Gozón o el de San Martín para vigilar la ría en previsión de posibles ataques normandos a las tierras próximas, y en especial la capital de Oviedo. Así como la creación de una flota a modo de patrulla que vigilaba supuestamente las costas del cantábrico durante el reinado de Alfonso III (Eduardo Morales). Son solo algunos ejemplos que pueden darnos a entender la relativa paranoia que existió en los primeros años del reino Astur con respecto a los vikingos llegados desde el norte.  

No es descabellado por tanto, que uno de esos asentamientos se estableciera en Cudillero a principios del siglo IX, y permaneciera más o menos ajeno a todo hasta finales del siglo XI. Dejando como herencia en la zona el pixueto, así como una hipotética herencia genetica entre sus gentes. Pues en la zona se "presume" de la particularidad herencia fisiológica de sus habitantes. Encontrándose entre ellos frecuentemente, gentes rubias de ojos azules

Es posible que la causa se deba a los piratas vikingos, quienes dejaron impronta étnica entre los lugareños. O quizás, simplemente y de forma menos romántica. Se deba a la herencia natural de los pueblos de la zona, quienes aun mantienen y conservan la herencia "racial" de las poblaciones indoeuropeas celtas, visigodas o suevas. Todos ellos pueblos de centro y norte de Europa, que llegaron a España en la edad del hierro o alta edad media, asentándose en las distintas zonas que la actual provincia de Asturias. 

Sea como fuere, y sin pretender demostrar nada con este escrito. Actualmente la leyenda de Cudillero, los vikingos, y sus gentes rubias, es una realidad, que se cuenta, se contó, y se seguirá contando. Tenga base real, sea solo leyenda, o simplemente una bonita historia para contar de padres a hijos entre los habitantes del pueblo. 

Alvar Ordoño.