viernes, 23 de octubre de 2015
domingo, 18 de octubre de 2015
jueves, 15 de octubre de 2015
jueves, 8 de octubre de 2015
El coste de un caballo en la alta edad media hispanica
(..) Abundantes documentos datados en los siglos X y XI recogen el valor de diversos bienes en la España del norte. Un caballo, según sus características, tuvo en dichas épocas un valor medio que rondaba los 100 sueldos de plata. Encontrándose ejemplares valorados en 300, 500 o incluso 1000. Un altísimo precio si lo comparamos con el de una oveja, que costaba tan solo 1 sueldo de plata.
El precio de las sillas de montar, dependiendo de su calidad y lujo, oscilaba entre los 300 y 600 sueldos, estaban esta última adornada con piezas de plata y oro. Una lanza podía adquirirse por 20 sueldos, un escudo por 10 sueldos y una cota de malla por unos 150 sueldos. (..)
Francisco Martinez Canales - Fernán González; el condado de Castilla en la reconquista del Duero - .
El precio de las sillas de montar, dependiendo de su calidad y lujo, oscilaba entre los 300 y 600 sueldos, estaban esta última adornada con piezas de plata y oro. Una lanza podía adquirirse por 20 sueldos, un escudo por 10 sueldos y una cota de malla por unos 150 sueldos. (..)
Francisco Martinez Canales - Fernán González; el condado de Castilla en la reconquista del Duero - .
miércoles, 7 de octubre de 2015
LA MOTA DE TRESPALACIOS - (Cantabria - Spain)
Una de las fortificaciones de tipo "motas" mas conocidas en la península ibérica durante la alta edad media es sin duda la Mota de tres Palacios en Cantabria. Son pocas muestras que hay en el norte de la península de fortalezas de madera al estilo anglosajón o normando.
Estas empalizadas es posible que fueran habituales en pequeños señoríos, y precedieran a modo de sistema defensivo a construcciones posteriores de piedra.
martes, 25 de agosto de 2015
Los restos de dos incendios apuntan a un mismo ataque vikingo en O Vicedo
Tras las excavaciones realizadas
este último año en el yacimiento de Os Moutillós, en O Vicedo, un equipo
compuesto por seis técnicos de Gestión Cultural Larrate S.L. acaba de finalizar
una semana de pesquisa arqueológica en la isla Coelleira. Los especialistas han
realizado labores de limpieza y sondeo en la zona del monasterio medieval,
buscando esclarecer si la costa lucense fue alguna vez testigo de ataques
normandos.
«Hemos acotado el estudio a una
de las habitaciones, donde han salido a la luz restos importantes del templo»,
indica Iñaki Sagredo, coordinador del proyecto. En la cata arqueológica han
encontrado la posible trayectoria de un altar y la base de un horno que se
correspondería a una etapa posterior en la que el monasterio se habría
utilizado como vivienda.
Restos de cerámica
Lo interesante llegó cuando, tras identificar varias fases
de abandono y destrucción, hallaron el estrato más antiguo. «Allí hemos encontrado
muchos carbonos que indican un gran incendio, con restos humanos, lo que nos
puede llevar a algún tipo de destrozo violento», explica Sagredo.
El equipo ha comparado estos vestigios de incendio con otros
presentes también en el yacimiento de Os Moutillós. Este hecho los ha orientado
a teorizar sobre un ataque costero. El debate ahora se centra sobre si los
ataques serán o no de origen vikingo. «Es complicado decir si son normandos,
pero todo apunta a un ataque pagano porque incendiar de forma violenta un templo
cristiano en esa época, con huesos esparcidos, está lejos de ser un abandono
común», cuenta el arqueólogo.
Además del incendio, los dos lugares comparten otro elemento
común; la aparición de restos de cerámica. «Analizaremos las láminas y el tipo
de material para ver si se corresponden con la misma época, lo cual es probable
ya que son muy semejantes en cuanto a forma y estratos de carbono», argumenta.
Futuras investigaciones
Desde el año pasado, Gestión Cultural Larrate ha realizado
cuatro sondeos en Os Moutillós. El grupo planea continuar trabajando durante
dos o tres años en la zona para clarificar cómo fue el paso de los normandos
por la zona. «Entregaremos el proyecto entre otoño y Navidad para volver el año
que viene, porque para eso necesitaremos una subvención», declararon.
sábado, 22 de agosto de 2015
Evolución de la panoplia militar del norte hispanico desde el siglo IX hasta el siglo X
La indumentaria de los guerreros
del norte hispánico que hicieron frente a los vikingos durante casi tres
siglos, no fue siempre la misma. Diferentes tendencias culturales acorde a su
tiempo, distanciaron en moda a los viejos astures y galaicos del cantábrico de
los modernos caballeros del reino de León a lo largo del siglo XI o del condado
de Castilla. Desde el 844 al 1045, año arriba año abajo. Los hombres del norte
peninsular resistieron con bastante éxito a los lordemanos, deteniendo casi
todos los intentos de conquista vikinga. ¿pero cómo fueron esos hombres?.
Es difícil en algunos de los
casos aproximarse con exactitud a su panoplia militar por los escasos datos que
hay en algunas épocas de la historia de España. En otras por el contrario es
bastante simple y fácil. Según nos acercamos a la primera invasión, allá por el
844, es decir, mediados del siglo IX. Nos encontramos con una verdadera laguna
de oscuridad histórica en la que nada o muy pocos datos de referencia hay
acerca de cómo fue ese reino de Asturias y sus gentes. No obstante podemos
aproximarnos deduciendo y comparándolo con épocas no muy lejanas.
En el año 711 tiene lugar la
batalla de Guadalete entre el rey visigodo Ruderico y sus ejércitos contra los
invasores musulanes. La batalla fue perdida por los godos quienes escaparon al
norte. Allí se ocultaron en las montañas del cantabrico y establecieron un foco
de resistencia, creando en el año 718 el reino de Asturias cuyo primer monarca
fue Pelayo. Hablamos de principios del siglo VIII. Es fácil suponer que los
hombres y aristócratas visigodos que se ocultaron en las montañas y que a la
larga iniciarían un proceso llamado la reconquista, no distarían mucho de cómo
fueron los visigodos del perdido reino de Toledo. Sabemos que esos godos,
tenían una notable influencia franca, merovingia y de diferentes elementos
danubianos (sin olvidar la influencia bizantina). Las tropas de elite hispano
visigodas, los gardingos. Vestían yelmos de tipo spangenhelm coronados con una
cola de caballo y carrilleras semejantes a los francos o los ostrogodos.
Espatas largas, escudos redondos y cotas de malla. Esta panoplia militar se
mantuvo grosso modo y con anecdóticos matices hasta el 711. Por tanto nada nos
hace pensar que su armamento cambiara mucho tras el colapso que supuso la pérdida
de Toledo y la reorganización del reino de Asturias.
En el año 844 son avistados los
primeros barcos vikingos oficialmente en las playas de Gijón, (Asturias).
Estamos bajo el reinado de Ramiro I, mediados del siglo IX. Han pasado unos 126
años desde la creación del reino de Asturias. Mucho tiempo del que no se sabe
absolutamente nada, una autentica edad oscura para investigar. De cualquier
forma a finales de este siglo empieza a
imponerse un nuevo modelo de yelmo de tipo spangenhelm sin carrilleras y con
una protección nasal. Este nuevo yelmo sería el más común durante muchos
siglos, aún así a mediados del siglo IX sería anecdótico en la sociedad del
reino astur, si bien es cierto que puede que fuera un periodo de fusión entre
los dos tipos de casco. Por un lado los heredados del mundo franco / visigodo
con carrilleras, y por otro los spangenhelm con protección nasal. De cualquier
modo las tropas del rey Ramiro I y después de Ordoño, utilizarían una panoplia
militar aun con mucha herencia visigoda que empezaba a quedarse atrás con la
llegada de nuevas tendencias de centro Europa. Los guerreros del reino de Asturias
a mediados del siglo IX llevarían yelmos con carrilleras, o quizás adaptaciones
étnicas de viejos yelmos tardo romanos semejantes a los anglosajones (no
iguales). Capacetes, y cuanto más pasada la segunda mitad de siglo, spangenhelm
con protección nasal. Escudos redondos, cotas de malla, espadas de tipo
“espatha” (en mi opinión aun no lobuladas) etc.
Los lordemanos que irrumpen en el
siglo X, lo hacen pasado mediados de este siglo. Por tanto es posible que la
moda de herencia visigoda del reino de Asturias, fuera ya notablemente
residual. Frente a ella se imponía un estilo de soldado más actual que empezaba
a ser común en toda Europa. La moda de origen carolingio había sido adoptada
por casi todo occidente.
El terror vikingo de
su tiempo fue Gunderedo, y Galicia fue la tierra mas atacada. Aunque el pirata
danés desde Galicia llego a la tierra de campos, al menos eso se supone. Lo
cierto es que no hay constancia de ataques notables al cantábrico en el siglo
X. los Galaicos que le combatieron vestirían ya con poca o nula influencia
goda. Los yelmos seguramente ya eran de tipo spangenhelm con protección nasal.
Las espadas eran lobuladas. Los escudos redondos y empuñados, pues aun no había
escudos de lágrima, y las cotas de malla posiblemente reducidas a un uso
aristocrático, pero de manga corta y sin almófar.
En el siglo XI los soldados
evolucionan, a mediados de este siglo se hace común el escudo de lagrima,
coincidiendo con el uso de la caballería. Si bien es cierto fue un año de
fusión en ese aspecto donde los dos tipos de escudo, redondo y lagrima, se
veían por igual. (en España se utilizó escudo redondo hasta muy tarde). En el
siglo XI los vikingos que habían llegado en siglos anteriores estaban ya
relativamente consolidados, incluso participaron en la política interna de los
condes y los reinos. Comerciaron con esclavos, tenían a buen seguro un lugar en
el sur de Galicia desde donde los vendían. Hay documentos que detallan el pago
de condes por el rescate de familiares. Atacaron castillos, combatieron al rey
Alfonso V de León. Ayudaron a la reina Velasquita Fernandez en su política
interna, se ofrecieron como mercenarios para mediar entre problemas internos
del reino. Algunos autores presuponen puertos daneses en la costa cantábrica
desde el siglo IX desde donde se lanzarían ataques contra el atlántico. Fue un
siglo intenso en ese aspecto. Los guerreros hispanos de ese siglo se
diferenciaban ya muchísimo a los del reino de Asturias de mediados del nueve.
Su aspecto era más semejante al de los normandos que al de los visigodos. Las
cotas de malla más lujosas tenían capucha o almófar con boquera para proteger
la cara. Las espadas eran lobuladas, o con otros tipos de pomo semejantes a los
europeos. Los escudos de los caballeros de lágrima con umbo, y los yelmos
spangenhelm con protección nasal, si bien a finales de este siglo empieza a
aparecer un nuevo tipo de yelmo de una sola pieza. La herencia de los visigodos
era ya completamente nula, y los yelmos con carrilleras seguramente una
absoluta anomalía muy rara de ver.
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